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JL FISIOS

Alimentación infantil

Alimentación infantil

Durante los años de crecimiento entre la infancia y la adolescencia, una adecuada nutrición es de suma importancia. La dieta de su hijo no solo apoyará su crecimiento y desarrollo normales, sino que también apoyará su sistema inmunológico y desarrollará hábitos alimenticios de por vida. Si bien las necesidades nutricionales, los apetitos y los gustos variarán ampliamente a lo largo de la infancia, es importante proporcionarle a su hijo opciones saludables de todos los grupos principales de alimentos.

Alimentar a tu bebé

Para los bebés, el alimento ideal es la leche materna. La leche materna proporciona proporciones óptimas de todos los nutrientes, grasas y energía necesarios para que tu bebé tenga un crecimiento y un desarrollo adecuado. La leche materna también proporciona una protección inmunológica excepcional contra muchas enfermedades, así como también fomenta el vínculo emocional entre la madre y el niño. Además, los bebés amamantados parecen aprender rápidamente a medir cuándo han tenido suficiente y evitar el hábito de comer en exceso.

Para los bebés que no pueden amamantar, ya sea por razones de salud de la madre o el niño, las fórmulas para lactantes en el mercado hoy en día son muy seguras y brindan el balance completo recomendado de nutrientes, grasas y calorías que los bebés necesitan.

A medida que tu bebé crezca, se hará la transición a alimentos sólidos. Éste es un tiempo de confusión para muchos padres, especialmente aquellos que reciben una gran cantidad de consejos a menudo conflictivos de familiares, amigos y otros recursos. La incorporación de los alimentos se hará de uno en uno, valorando la tolerancia del niño a esos alimentos.

Comida infantil

Alimentación en edad escolar

Los niños en edad escolar (de 6 a 12 años) necesitan alimentos saludables. Tienen una tasa de crecimiento constante pero lenta y, por lo general, comen de cuatro a cinco veces al día. Muchos hábitos de comida, gustos y aversiones se establecen durante este tiempo.

La familia, los amigos y los medios de comunicación (especialmente la televisión) influyen en sus elecciones y hábitos alimenticios. Los niños en edad escolar normalmente toman una variedad más amplia de alimentos que sus hermanos menores. Además, han desarrollado habilidades de alimentación más avanzadas y pueden ayudar con la preparación de las comidas.

Consejos nutricionales en edad escolar

  • Trata de controlar cuándo y dónde comen tus hijos, ofrendiéndoles comidas diarias con interacciones sociales y demostraciones de conductas alimentarias saludables.
  • Involucra a los niños en la selección y preparación de alimentos, y enséñeles a tomar decisiones saludables brindando oportunidades para seleccionar alimentos en función de su valor nutricional.
  • Proporciona tamaños de raciones a tus hijos adecuados a su edad.
  • Limita la televisión, el uso de ordenador y videoconsolas a menos de dos horas diarias y que reemplacen las actividades sedentarias por actividades que requieran más movimiento.
  • Tus hábitos alimenticias influyen en los hábitos alimenticios de tus hijos.
Alimentación para niños

Alimentación en adolescentes

En la adolescencia se experimentan cambios en el ámbito psicoafectivo, social y físico y se produce un aumento de las necesidades nutricionales. Por lo tanto, una alimentación adecuada es clave en la población adolescente.

La OMS, en su Libro «Determinantes sociales de la salud y el bienestar en la gente joven» (2012) afirma, en referencia a los adolescentes de entre 11 y 15 años, que “la familia ejerce una fuerte influencia en sus hábitos alimenticios”.

Consejos nutricionales en adolescentes

  • Anima a tu hijo a elegir frutas y verduras en cada comida y en el recreo. Esto incluye frutas y verduras de diferentes colores, texturas y sabores, tanto frescos como cocinados.
  • Trata de incluir distintos grupos de alimentos en cada comida y cena.
  • Reduce el consumo de bebidas azucaradas como refrescos y bebidas energéticas.
  • Ofrece a tus hijos nuevas recetas saludables.
  • No regañes por los malos hábitos y predica con el ejemplo.
  • Permite que tu hijo participe en las decisiones alimenticias.