Saltar al contenido
JL FISIOS

Ejercicio durante el embarazo

Ejercicio en embarazadas

Muchas mujeres consideran que Pilates es uno de los mejores ejercicios para hacer, tanto durante, como después del embarazo. Una de las principales razones por las que Pilates y el embarazo combinan tan bien, es que se trata de una actividad física para desarrollar la fuerza central. Si tus músculos abdominales, la espalda y el suelo pélvico están tonificados, soportarán un embarazo y un parto más sencillo.

Otra gran razón es la adaptación de los ejercicios. La mayoría de ellos pueden modificarse a medida que tu cuerpo y tus habilidades van cambiando.

Gimnasia para embarazadas

Primero, consulta con tu médico. Si nunca has hecho Pilates anteriormente, será importante que encuentres un/una fisioterapeuta que pueda brindarte mucha atención personalizada. No se recomienda que empieces a hacer Pilates por tu cuenta si aún no has trabajado o no conoces los fundamentos básicos.

Comida, agua y energía…
Ya estás comiendo por dos, pero si estás haciendo ejercicio, estás quemando más calorías y perdiendo agua a través de la transpiración. Por lo tanto, debes aumentar su ingesta calórica y mantenerte hidratada.

Las clases de pilates no son particularmente agotadoras, pero deberás asegurarte de prestar atención a tu cuerpo (a tu bebé) y a tu propio ritmo. Tus niveles de energía cambiarán con el paso de los meses.

Tu cuerpo cambia…
A medida que tu bebé crezca, tu centro de gravedad cambiará. Es posible que tengas que ser un poco más cautelosa al hacer ciertas cosas a las que estás acostumbrada, como levantarte y tumbarte en la esterilla o hacer ejercicio en una pelota.

Los cambios hormonales durante el embarazo promueven la flexibilidad en las articulaciones y los músculos. Las mujeres experimentan más dolor en sus músculos y ligamentos durante este tiempo porque sus cuerpos están sabiamente haciéndose más “elásticos”. De tal modo que no nos interesará estirar demasiado todos estos tejidos. Trabajar en un rango de movimiento más pequeño es a menudo una buena manera de sintonizar con tu suelo pélvico.

El abdomen

A veces puede aparecer la llamada “diástasis abdominal”, es la separación de los músculos abdominales. Si tienes una diástasis, deberás modificarla cuidadosamente con tu fisioterapeuta  o pausar tus clases de Pilates hasta que nazca el bebé. Hay un test para saber si hay diástasis abdominal:  acuéstate boca arriba con las rodillas dobladas y coloca las yemas de sus dedos aproximadamente 1 o 2 dedos por debajo de tu ombligo, con los dedos apuntando hacia tus pies. Levanta la cabeza lo más alto que puedas y, si sientes una cresta que sobresale en la mitad de tu barriga, eso es una diástasis. ¡Pon atención a cómo te sientes, y si experimentas alguna molestia en tus abdominales o espalda, no continúes !

Primer trimestre

Durante el primer trimestre no solemos recomendar el ejercicio puesto que el cuerpo esta comenzando a adaptarse, aún puede haber riesgo de aborto y suelen ser mas frecuentes las náuseas, mareos y vómitos.
Una vez que estémos en el segundo trimestre, será hora de dejar de hacer ejercicios boca arriba. Esto se recomienda debido a la posibilidad de obstruir el suministro de sangre al bebé (Síndrome de la vena cava). En el tercer trimestre haremos mucho hincapié en el suelo pélvico puesto que debido al peso, comienza estas más estresado y debemos prepararlo para la hora del parto.

El embarazo podría ser un momento muy gratificante para sintonizar hacia adentro y conectarse con el núcleo de Pilates, los principios del ejercicio: centrado, concentración, control, precisión, respiración y flujo. Trabajar con estos principios no solo mejorará tu experiencia de entrenamiento, sino que también te ofrecerá habilidades para llevar el parto y el cuidado de tu bebé.