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Las teorías de la punción seca y los puntos gatillo surgieron del uso de inyecciones de anestesia para tratar el dolor en lesiones musculoesqueléticas.
La técnica de punción seca no tiene lazos históricos con la acupuntura. La primera trata dolores musculoesqueléticos y disfunciones, mientras que la segunda intenta influir en la “energía” y los “meridianos”.

Desde las primeras investigaciones hasta hoy día, esta técnica ha evolucionado mucho, veamos el origen de la punción seca:

Relación entre Músculo y dolor

La presencia de bandas tensas y nódulos en los músculos se ha reconocido durante tiempo en muchas culturas, su relación con el dolor no llegó a Occidente hasta el siglo XX. A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, aun se usaban muchas palabras para describir el dolor muscular, como por ejemplo: reumatismo muscular, fibromialgia, mialgia reumática, reumatismo no articular y fibromiositis.

Jonas Henrik Kellgren punción seca

El primero en poner un poco de orden aquí fue John Kellgren. A finales de la década de 1930, Kellgren estaba trabajando en la University College Hospital de Londres bajo la supervisión de Sir Thomas Lewis.
Lewis se había dado cuenta de que si inyectaba una solución salina en el tejido muscular, podía provocar un dolor referido en una zona distinta de donde había puesto la inyección.

Lewis animó a Kellgren a explorar este fenómeno y ambos investigadores publicaron su hallazgos en artículos consecutivos en la British Medical Journal en febrero de 1938. El estudio de Kellgren’s contenía varias observaciones importantes que han sido confirmadas por investigaciones posteriores:

  • El dolor de los músculos a menudo es referido.
  • La sensibilidad también podría ser referida.
  • El alivio obtenido a menudo superó los efectos de la anestesia y en muchos casos podría considerarse permanente.

Kellgren también fue el primero en publicar ilustraciones en detalle de los patrones de dolor referido de algunos músculos.

El trabajo de este investigador creó bastante interés tanto en USA como en Inglaterra, Europa y Australia. Además, ayudó a otros investigadores gracias a su labor, como por ejemplo Harman y Young, que publicaron una serie de casos en The Lancet, informando que algunos puntos sensibles en la musculatura del tórax podrían estimular dolor visceral. Y este dolor podía aliviarse realizando punciones sobre estos puntos sensibles.

En 1942, Janet Graeme Travell y sus colegas publicaron el primer estudio que les llevaría a la fama. En él, delimitaron el uso del término “trigger points” o puntos gatillo a los puntos sensibles del músculo.
El nombre de Travell y el de su colaborador, el Dr. David Simons, se asociaron ya para siempre al concepto Punto gatillo miofascial.

Janet Graeme Travell llegó a ser la médico personal de J.F. Kenedy, e incluso del presidente que le prosiguió Lyndon B. Johnson, una vez el primero fue asesinado.

Un punto gatillo miofascial se define como zona hiperirritable en el músculo esquelético que es asociado con un nódulo palpable hipersensible en una banda tensa. El lugar es sensible cuando se presiona y puede dar lugar a dolor referido característico.

LA APARICIÓN DE LA PUNCIÓN SECA

 

Tamaños agujas punción

A comienzos de la década de los 40, Janet Travell y David Simons comenzaron a inyectar sustancias como corticoides, analgésicos, agua salina, etc en puntos gatillo miofasciales.

En 1941, un importante estudio de Brav y Sigmond publicado en los Estados Unidos, afirmaba que el dolor puede ser aliviado por simple punción sin la inyección de ninguna sustancia. Fue un trabajo notable por varias razones. Es el primer estudio encontrado que refiere este hallazgo. Brav y Sigmond no reclamaron la observación como propia, porque pensaron que esto ya estaba descrito en los primeros textos sobre la acupuntura de churchill en 1821 y 1828.

El documento es un informe de un ensayo clínico establecido para explorar varias preguntas, principalmente la eficacia de la sustancia anestésica en la inyeccion y la importancia de la ubicación de la inyección. Más de sesenta pacientes con dolor lumbar se dividieron en tres grupos. En cada grupo se practicaron inyecciones en la musculatura paravertebral. Se usó novocaina para un grupo y solución salina para el segundo, dejando al tercer grupo sin sustancia (placebo). El primer y tercer grupo obtuvieron los mejores resultados. Algo “sorprendente” para sus autores.
Por entonces nadie había acuñado el término “punción seca” aun. Fue Paulett en 1947, quien lo usaría por primera vez en su estudio de investigación sobre dolor lumbar.

Pero volvamos a 1942. En los Estados Unidos, Janet Travell y Seymour Rinzler publicaron un documento histórico sobre puntos gatillo miofasciales. Reafirmó que un punto de activación o punto gatillo era capaz de causar dolor referido, dolor que imitaba condiciones viscerales y fenómenos vegetativos.
Sugirió que el estímulo aferente intenso de un punto de activación era responsable de estos fenómenos. También aparecía una serie de ilustraciones que mostraban patrones de referencia de 38 músculos. Este documento incluyó ademas un resumen en el que afirmaba, sin referencia alguna, que la punción seca podría ser un método efectivo para tratar los puntos gatillo miofasciales.

Es probable que Travell y Rinzler conocieran los estudios de Brav de un año antes, y que basaran su comentario en los hallazgos de este último, aunque en ningún momento se les ocurrió citarlos en sus estudios.

Janet Travell y David Simons

En los siguientes años (1960-1970) el tratamiento habitual para dolores musculares seguía siendo la inyección de analgésicos.
No se produjeron avances importantes en la punción seca. Se publicaron 21 estudios con referencias a los puntos gatillo y ningún ensayo clínico. Algunos autores remarcaron la baja aceptación de la teoría de puntos gatillo como dolor muscular. El tratamiento de punción seca cayó entonces en el olvido, un olvido que duraría poco.

LA ACUPUNTURA LLEGA A OCCIDENTE

 

A partir de 1970, China comienza a abrirse al mundo. En ese momento se produjo un gran interés en la acupuntura, particularmente su uso para anestesia y en el tratamiento de lesiones dolorosas.

Si bien la mayoría de los artículos publicados fueron discusiones especulativas sobre los posibles beneficios de la acupuntura para el tratamiento del dolor, también se realizaron algunos ensayos clínicos. Dos estudios fueron de particular relevancia para el desarrollo de la punción seca.

El ensayo llevado a cabo por Ghia et al. es el primero en comparar la punción en los puntos de acupuntura tradicional versus punción en los puntos gatillos (punción seca).

Concluyó que, como ambos eran efectivos, la ubicación de la punción tal vez no importaba tanto, sino que era más bien la intensidad del estímulo, lo que se consideraba crucial para producir efecto analgésico.

* Estudios más recientes han encontrado que la punción seca es más efectiva cuando se obtienen respuestas de contracción local, probablemente debido a la rápida despolarización de las fibras musculares afectadas, que se manifiesta como contracción local. Una vez que el músculo ha terminado de contraerse, la actividad eléctrica espontánea disminuye y el dolor y la disfunción disminuyen drásticamente. La técnica de acupuntura no apunta necesariamente a perforar el tejido muscular, ni causa esta importante respuesta de contracción muscular que es propia de la punción seca.

LA SEPARACIÓN ENTRE PUNCIÓN SECA Y ACUPUNTURA

 

A partir de los años 70, se desarrollaron dos modelos conceptuales principales de Punción seca; son los modelos de radiculopatía y puntos gatillo. El modelo de radiculopatía se basa en observaciones empíricas del médico canadiense Dr. Chan Gunn, otro pionero de la técnica de Punción seca. Para distinguir este enfoque de otros métodos de Dry Needling, el Dr. Gunn lo llamó estimulación intramuscular (IMS). La técnica de Gunn se basa en la premisa de que el dolor musculoesquelético es el resultado de una neuropatía periférica o radiculopatía, definida como “una condición que causa una función desordenada en el nervio periférico”.

Él desarrolló un enfoque para la punción seca que combina características de la acupuntura (tipo de agujas y técnicas de agujas) con modelos de puntos neurológicos.

Según el segundo modelo, el enfoque de puntos gatillo, una aguja de filamento fino (aguja de acupuntura) se inserta directamente en un punto de activación del músculo disfuncional que puede estar contribuyendo al dolor. En 1979, el Dr. Karel Lewit concluyó que el efecto de las inyecciones se debía principalmente a la estimulación mecánica de un punto de activación con la aguja sola (no con el medicamento que se inyectaba).

Tanto Lewit como Gunn fueron claramente influenciados por la acupuntura. Gunn fue presidente de la Sociedad americana de acupuntura. Lewit admite libremente que tomó prestadas las agujas de acupuntura para realizar su punción.

Debido al intento de muchos autores de reconciliar la teoría de los puntos gatillo con la teoría de la acupuntura tradicional china, entre los años 1970 y 1980 existía una escasa separación entre ambos conceptos y algo de confusión.

Ya en 2001, Peter Baldry lanza una segunda edición de su obra “Dolor miofascial y síndromes de fibromialgia” donde pone especial énfasis en la ciencia del dolor y los puntos gatillo miofasciales, dejando de lado la acupuntura.

Incluso aunque el uso de agujas de acupuntura se había convertido en norma en la punción seca, la teoría y las técnicas eran muy diferentes a las utilizados en la práctica de la acupuntura. La punción seca se había convertido en una técnica estrechamente asociada con la teoría del punto gatillo y con los profesionales de terapia manual.

EL SIGLO XXI

 

El aumento en el interés en la punción seca desde 2000 no solo se reflejó en la literatura académica. El interés fue general e involucraba a médicos, fisioterapeutas, quiroprácticos, y osteópatas.

Hoy en día existe controversia entre los investigadores respecto a la teoría de los puntos gatillo miofasciales para aceptar la disfunción y el dolor miofascial como entidad patológica. Además, a esto hay que sumarle la lesión del tejido producida por la aguja y la siguiente reacción inflamatoria.

El Dr John Quintner de la Sociedad del dolor australiana es muy crítico en este aspecto e invita a relflexionar sobre el tema.

De la evidencia revisada anteriormente, parece inevitable que se cree una lesión real en el músculo a través de la punción seca en un intento inútil de curar una lesión muscular que nunca se ha demostrado que exista.

En otras palabras, el principio homeopático de Hahnemann de que “lo mismo se cura con lo similar” sigue existiendo, pero ahora bajo el disfraz de “punción seca”, una opción de tratamiento “alternativa” culta que se encuentra fuera de la teoría y la práctica general de la medicina científica.

 

Fuentes:

Legge, David. (2014). A History of Dry Needling. Journal of Musculoskeletal Pain. 22. 10.3109/10582452.2014.883041.

P. J. L. Holt; Jonas Henrik Kellgren 1911–2002, Rheumatology, Volume 42, Issue 5, 1 May 2003, Pages 708–709, https://doi.org/10.1093/rheumatology/keg203

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