menopausia incontinencia urinaria

Incontinencia urinaria en la Menopausia

Probablemente has visto a una mujer guapa en la flor de la vida en la televisión, sonriendo y explicándote lo maravilloso que es tener incontinencia urinaria porque hay protecciones higiénicas para absorberla… En JL FISIOS, este tipo de «comercial» nos pone los pelos de punta y nos enfada cada vez que lo vemos.

De hecho, el mensaje que se envía a las mujeres, cualquiera que sea su edad, es inequívoco. «Sí, señoras, van a tener incontinencia urinaria y la tendrán por el resto de sus vidas». Menopausia rima con incontinencia urinaria, simplemente porque a las mujeres se les ha dicho durante décadas que la incontinencia urinaria es inevitable. Esto es falso, ¡muy falso! ¡Incluso hay soluciones que permiten resolver el problema en sólo unas pocas semanas!

¿Por qué tengo incontinencia urinaria menopáusica?

Cuando pasas por la menopausia, tu cuerpo está «un poco» desordenado. Puede que experimentes una disminución de la líbido, sofocos o sequedad vaginal. Y como guinda del pastel, unas gotas de orina en la parte inferior de tus bragas cuando te ríes o estornudas.

En lo que respecta a la incontinencia urinaria, hay que saber que en Francia, unos 6,5 millones de mujeres sufren problemas relacionados con el periné. Esto puede variar desde la incontinencia urinaria de esfuerzo hasta el prolapso y la incontinencia urinaria de emergencia.
Pero la cifra a recordar, que debería poner las cosas en perspectiva si se sufre de problemas en el suelo pélvico, es que 1 de cada 3 mujeres sufre de incontinencia urinaria de esfuerzo entre los 55 y 60 años. Así que no se asusten señoras, ¡no están solas!

Incontinencia urinaria en la Menopausia

¿Cómo puedo reconocer los primeros signos de incontinencia urinaria?

Durante la menopausia, experimentará una caída en su nivel de estrógeno. Esto, entre otras cosas, causará una pérdida de elasticidad en el tracto urinario. Como resultado, puede que descubras que empiezas a tener pérdidas, es decir, tu suelo pélvico necesita ejercicio, nada más.

Por supuesto, este descubrimiento es desagradable, por no decir otra cosa. Se nota a menudo durante una risa, durante una sesión de ejercicio o al estornudar. Si no prestas atención, estos «pequeños accidentes» pueden convertirse en «grandes problemas». Aparte del aspecto físico, la incontinencia urinaria puede ir acompañada de una pérdida de confianza en sí misma. Estarás menos dispuesta a hacer deporte, salir, bailar, reír… Y una cosa es segura, las compresas no ayudarán.

Es importante tener en cuenta que si no trabajas todos los músculos del suelo pélvico, es probable que las fugas sean cada vez más importantes. Y ciertamente te ahorrarás la molestia de un rectocele, cistocele u otro prolapso.

¿Alternativas a las compresas?

Por supuesto, hay muchas alternativas a la protección periódica. Y estas alternativas te permitirán resolver tu problema de incontinencia urinaria.

Hemos cubierto este tema varias veces en este blog. Sólo podemos invitarle a leer los artículos sobre la rehabilitación perineal. De todas formas, esto es lo que debes hacer si descubres que tienes incontinencia urinaria:

  • Pide una cita con tu ginecólogo. Lo más probable es que te prescriba sesiones de rehabilitación con un profesional de la salud (fisioterapeuta).
  • Encuentra el método de rehabilitación perineal que más te convenga. Ya sea manual, electroestimulación, biorretroalimentación, con o sin sonda, necesitas sentirte bien y con confianza para realizar estas sesiones.
  • Continua tu auto-entrenamiento después de las sesiones. Hay dispositivos eficaces que te permitirán seguir trabajando tu periné en casa. Pero también puedes hacer Pilates o Yoga. En resumen, encuentra la mejor manera de continuar entrenando tu perineo para que NUNCA vuelvas a tener «momentos oop». 😉

Tratamiento para la incontinencia urinaria en Armilla, Granada

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