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Tanto el calor como el frío ayudan a aliviar el dolor en caso de lesión o inflamación. Pero, ¿cuándo es mejor sacar la bolsa de agua caliente o la bolsa de hielo?

Primer concepto que hay que tener claro: la inflamación no hay que “cortarla”, es un proceso natural del cuerpo mediante el cual se ayuda al tejido dañado a recuperarse.

Normalmente la inflamación suele ser un proceso muy exagerado. Esto es un problema, ya que se genera una hipoxia (falta de oxígeno) en los tejidos de alrededor, los cuales no deberían sufrir.

Pongamos como ejemplo el tejido nervioso. A los nervios no le sienta nada bien esa falta de oxígeno. Un edema cercano al nervio, puede llegar a comprimirlo y provocar una lesión en el mismo. 

Al contrario de como mucha gente piensa, la aplicación de frío en la zona inflamada no “corta” ninguna inflamación, pero si que ayuda a disminuir esa hipoxia secundaria. Esto es importante para evitar el fenómeno de sensibilización central.

Teniendo estos conceptos claros, nos podemos preguntar:

Me pongo frío Frío

 

En un proceso agudo de inflamación o dolor (esguinces, tendinitis, contusiones, etc…), es decir, en las primeras 48 horas, es recomendable aplicar frío (ya sabemos por qué). Pasado este período agudo, deja de tener sentido aplicar hielo. Podemos decir que a partir del 4º-5º día no hay motivo aparente para seguir poniendo frío.

Del mismo modo, en la musculatura de la espalda, y muy especialmente, en el cuello y en la zona lumbar, es preferible no aplicar frío, ni siquiera en ese período agudo. Mejor no aplicar nada, y en unos días, poner calor; esto es así porque la sensación de frío es tan desagradable que provocaría más tensión muscular y empeoraría el dolor.
También es muy recomendable los baños de contraste (3′ calor-1′ frío). 

Consejos útiles

  • Menos de 20 minutos cada vez que te apliques hielo.
  • No te pongas hielo directamente sobre la piel, usa una toalla fina.
  • Durante el tratamiento, revisa tu piel cada 5 minutos para evitar quemaduras.
  • Deja al menos una hora de margen entre aplicación y aplicación.
  • Puedes usar bolsas de gel, cubitos de hielo, guisantes congelados.

Me pongo calor

 

Calor en lesiones

Para ayudar a soltar una musculatura tensa, o algunas lesiones crónicas como la artrosis.
Si por ejemplo tienes dolor en el cuello después de tu día de trabajo. Te notas los trapecios cargados. No hay hinchazón o sangrado porque no hubo accidente; es la contractura muscular lo que duele. Es necesario aplicar calor para vascularizar el músculo.

También es útil en casos de dolor de espalda, como las típicas lumbalgias que todos solemos sufrir.
El calor, al contrario del frío, facilita el flujo sanguíneo. La sangre circula mejor, la musculatura se relaja y aumenta la movilidad del tejido. No apliques calor en una caliente e hinchada. Aumentarás la hinchazón y el dolor. Esto aumentará el tiempo de reparación del tejido.

Frío o calor

 

Recuerda esto cuando pienses en aliviarte el dolor con calor o frío:

  • La zona dolorida está hinchada, caliente e incluso roja. Significa que hay inflamación. Aplica frío. Este es el caso después de un accidente, choque o lesión.
  • El área del dolor no está inflamada, no hubo choque o accidente. El músculo esta duro, tenso, así que me pongo calor. 
  • Aliviar el dolor con frío o calor es tan fácil como eso. Y es una buena alternativa a un ibuprofeno o cualquier otro analgésico.

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