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JL FISIOS

Radiografías, resonancias y pruebas de imagen.

Radiografía de lumbares

Fue el físico Alemán Wilhelm Conrad Röntgen, quien en 1895 dio con un descubrimiento de una extraña radiación de manera accidental mientras observaba el efecto de pasar una descarga eléctrica a través de los gases a baja presión. Acababa de nacer la radiografía.

Muy pronto los cirujanos del campo de batalla comenzaron a usarla para localizar balas y metralla en soldados heridos. Tiempo después, evolucionamos a nuevas técnicas como la resonancia, el ultrasonido, el ecógrafo, etc, que ayudan a identificar enfermedades graves que ponen en peligro la vida.

No cabe duda de la cantidad e vidas que se han salvado gracias a estas tecnologías. Hoy día, seguimos usando las imágenes médicas, mucho, demasiado dicen algunos. Tanto, que a veces se usan de manera inapropiada e incorrecta para explicar por qué algunas cosas duelen. Muchos pacientes y médicos aún piensan que el dolor y la discapacidad son tan simples como una irregularidad estructural vista en una imagen, que cuando algo se ve deforme, desgarrado o degenerado en una resonancia, entonces debe ser una fuente de dolor o problemas.

UNA IMAGEN NO VALE MÁS QUE MIL PALABRAS

Este refrán se usa a menudo para explicar cómo una situación, idea o pensamiento complejo se puede transmitir con una sola imagen. Sin embargo, en muchas ocasiones, una imagen no vale más que mil palabras y no transmite muy bien la información compleja.
Imágenes médicas como las radiografías, las resonancias magnéticas o las ecografías pueden ser un ejemplo. Sabemos gracias al gran neurólogo Arturo Goicoechea que daño no es igual a dolor.

Esto no significa que el daño no esté relacionado con el dolor, pero es interesante ver que la correlación es mucho menor de lo que podríamos imaginar.

Resonancia magnética y dolor

Las investigaciones de hoy en día nos muestran que casi sin importar dónde apunte una resonancia magnética en una persona mayor de veinte años, tiene muchas posibilidades de encontrar un daño significativo, incluso en lugares sin dolor. Aquí hay una excelente infografía de Jørgen Jevne que resume parte de la evidencia.

Pruebas de imagen y dolor

En esta infografía de “The Sports Physio”, se observa como desde una edad temprana comienzan a aparecer hallazgos degenerativos, tales como abultamientos, protusiones, hernias discales, signos de degeneración facetaria, etc. Todos ellos en sujetos SIN DOLOR. El problema reside cuando esto no se tiene en cuenta y el paciente es mal informado o aconsejado, se genera un temor infundado sin una causa objetiva.

Debemos empezar a reconocer y entender que lo que pensamos que es una patología puede ser simplemente morfología o sucesos normales de la edad.

Espalda

Hay pacientes que se sienten aterrados cuando un médico les dice, radiografía en mano, que tienen una hernia discal. Pero si miramos a la población sin dolor de espalda, encontramos que el 37% de los jóvenes de 20 años y el 84% de la gente de 80 años, tienen degeneración discal. En otras palabras, se puede decir que esto es bastante natural en el proceso de envejecimiento para todos nosotros, el equivalente a las arrugas en la piel cuando envejecemos.

Sin la guía e «interpretación» adecuadas, lo que se consigue es fragilizar al paciente, que se mueva con miedo y que disminuya su actividad física por temor a lesionarse.

Cadera

En un estudio de jugadores de hockey sin dolor, se encontró que el 70% tenía resonancias magnéticas anormales de pelvis o cadera, y el 54% tenía desgarros del labrum. El autor afirmó que “este estudio muestra las limitaciones de depender demasiado de una MRI”.

Rodilla

En otro estudio, los investigadores examinaron cuarenta y cuatro voluntarios, de 20 a 68 años de edad, sin antecedentes de dolor de rodilla. El 60% mostró anomalías en al menos tres de las cuatro regiones de la rodilla, lo que llevó a los autores a concluir que «la degeneración es muy prevalente en individuos asintomáticos».

Hombro

En este estudio, los investigadores encontraron que el 65% de personas con hombros asintomáticos tenían un desgarro del manguito rotador. Consideraron que este porcentaje era «sorprendentemente alto» y concluyeron que «los desgarros del manguito de los rotadores deben considerarse en cierta medida como un desgaste degenerativo» normal «, que no necesariamente causa dolor y deterioro funcional».

«Si quieres una excusa para operar en el hombro de un lanzador, solo obtén un M.R.I.»

TRATA A LA PERSONA, NO A LA IMAGEN.

Lesiones de tobillo

Pruebas de imagen engañosas

OK, entonces las resonancias magnéticas o las radiografías no cuentan toda la historia. Pero los médicos deben saber esto, ¿verdad?.
En la práctica, parece que muchos médicos a menudo asignan demasiada importancia a los hallazgos anormales en una MRI. Hay varios artículos recientes que discuten esto.

Los pacientes con dolor a menudo exigen exploraciones con la esperanza de descubrir qué es lo que está mal, los médicos se sienten tentados a ofrecer pruebas de imagen a esos pacientes y, una vez que se realiza la exploración, es común que los médicos y los pacientes asuman que cualquier anomalía encontrada es la causa y/o razón del dolor. Existen investigaciones que asocian el uso de pruebas de imagen con una mayor probabilidad de discapacidad.

¿Por qué puede ocurrir esto? Una posibilidad, como se mencionó anteriormente, es que una interpretación errónea del significado de una IRM puede llevar a tratamientos innecesarios, como cirugías. La otra es que los resultados de la IRM pueden actuar como un nocebo (lo opuesto al placebo) o crear un temor que empeore el dolor y la discapacidad.

La lectura de pruebas de imagen por un profesional que esté actualizado en Neurobiología del dolor es muy importante para no alarmar al paciente y darle una explicación del porqué de su dolor más allá de una «foto» realizada en un momento concreto. Hay que ver si esas pruebas son coherentes con los síntomas.

Fuentes: