Saltar al contenido
JL FISIOS

Síndrome de inmovilidad

Síndrome de inmovilidad.jpg

El síndrome de inmovilidad en el anciano se caracteriza por una intolerancia al ejercicio, con progresiva debilidad muscular y en algunos casos, pérdida de automatismo y reflejos posturales.

Es un proceso dinámico que causa una gran dependencia. Cuánto más tiempo pasa, más rápido empeora el enfermo. En la mayor parte de los casos, es un proceso reversible.

La capacidad de moverse en el adulto mayor es un importante medidor del nivel de salud y de su calidad de vida.

Tipos de inmovilidad en el adulto mayor

Según la fase en que se encuentre el paciente o el tiempo que tarda en desarrollar el síndrome de inmovilidad, podemos hacer la siguiente clasificación:

Inmovilidad Relativa

Encontramos en el adulto una reducción de las actividades diarias, pero con capacidad de moverse.

Inmovilidad Absoluta

La sufren personas encamadas de forma crónica. Viene precedida por una reducción de la movilidad lenta y progresivamente debido a alguna patología de la que no son conscientes.

Causas

Existen diferentes causas, como caídas o miedo a volver a caerse. Accidente cerebrovascular, demencia, depresión, Parkinson, artrosis, sarcopenia, enfermedades cardíacas , epoc o cáncer.

Consecuencias de la inmovilidad

Sistema músculo-esquelético

Es el más afectado. La musculatura se atrofia y pierde gran parte de su peso. Se produce una pérdida de masa ósea por ausencia de carga, rigidez articular, aumento del tejido conjuntivo. También se reduce la circulación, aumenta la fibrosis.

Sistema nervioso central

Privación sensorial, alteraciones de coordinación y equilibrio, trastornos de la atención, falta de motivación.

Sistema cardiovascular

Aumento de la frecuencia cardíaca. El corazón recibe poca sangre (disminución del volumen sistólico) y bombea poca sangre a causa de la «no contracción» de los músculos.

Intolerancia al ejercicio, hipotensión postural y trombosis venosa.

Sistema respiratorio

El estar tumbado impide la función óptima de la función respiratoria. Se acumulan secreciones bronquiales y la expectoración se hace más difícil. Posibles neumonías.

Piel

Úlceras por presión. La posición mantenida provoca una obstrucción venosa y linfática con isquemia local o necrosis.

Tratamiento en fisioterapia

Los objetivos principales del tratamiento en fisioterapia para el síndrome de inmovilidad, será la orientación hacia los familiares y cuidadores y el restablecimiento de la movilidad.

Orientaciones:

  • Cambios posturales frecuentes
  • Correcta colocación de las sábanas
  • Uso de colchones antiescaras
  • Hidratación de la piel y masajes
  • Ejercicios para activar la musculatura atrofiada

Recuperar la movilidad:

  • Movilizaciones pasivas y activo-asistidas en la cama
  • Ejercicios en sedestación para brazos y piernas, siempre con control lumbar
  • Ejercicios en bipedestación de miembros superiores e inferiores. Trabajo de glúteos, isquios, cuádriceps…
  • Deambulación y reeducación de la marcha. Posibles ayudas con muleta o andador
  • Programa de mantenimiento

Para el anciano con síndrome de inmovilidad que no quiere levantarse de la cama, existen riesgos a la hora de movilizar como: cansancio, respuestas hipertensas, infarto o lesiones.

Por eso será importante el trabajo readaptativo con un profesional sanitario capacitado.

Signos de alarma

Disnea intensa, tos o sibilancias, sudación, linotipias, sensación de fatiga durante más de 1/2 hora.

Las contraindicaciones que nos encontramos son: fases agudas de enfermedad o dolor incontrolable a la inmovilización.