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Una de las cosas a la que llevo dando vueltas desde que me fui a trabajar a Francia es que no entiendo cómo pueden ser tan distintos los enfoques de España y Francia respecto a la profesión de fisioterapeuta. Un papel protagonista de la fisioterapia en los sistemas sanitarios puede ahorrar al estado muchos millones de euros. Esto lo saben muy bien los australianos o los franceses.

Según la Confederación Mundial de Fisioterapia deberíamos contar con 1 fisioterapeuta cada 4000 habitantes y en España estamos muy lejos de alcanzar esa cifra. Por eso me pregunto ¿por qué los fisioterapeutas no pintamos nada en el sistema sanitario español?

Con este análisis de andar por casa voy a intentar reflejar nuestras diferencias con Francia aportando datos y enlaces. De este modo, quizás algún ministro de Sanidad del futuro pueda ocurrírsele la genial idea de copiar lo bueno de los franceses y ahorrarnos este disgusto a los fisioterapeutas españoles. 

Hasta ahora solo había leído sobre este tema gracias a Manel Domingo en su blog hace unos años. Ahora intentaré aportar mi punto de vista, ayudado de mi experiencia en Francia y la de muchos amigos que aún siguen trabajando allí.

Acceso a los estudios de fisioterapia

 

En Francia no existe la selectividad, en su lugar cuando acabas el bachiller y quieres estudiar fisioterapia, es obligatorio efectuar un año de PACES, lo que ellos llaman “Primer Año Común en los estudios de Sanidad”, un primer año de STAPS ( ciencias y técnicas de la actividad física y deportivas) o un primer año de Ciencia de la vida para poder acceder a uno de los 47 IFMK (Institutos de Formación en Masso-Kinésithérapie). Al primer año hay que añadir 4 más, para un total de 5 años.

En cada instituto los estudiantes serán seleccionados según su nota obtenida el primer año.  Aquí aparece el famoso númerus clausus. Es la forma que tiene Francia de limitar el número de plazas de estudiantes cada año. En 2017 fueron unas 2756 a escala nacional, lo cual les deja un panorama poco esperanzador a los aspirantes fisioterapeutas franceses.
España, Bélgica, Alemania son sus alternativas más comunes para acceder a los estudios.

En España una vez acabado el bachiller y aprobada la selectividad puedes acceder a cualquier universidad pública o privada si tu nota de corte te lo permite. No existe un límite de plazas fijado por ley, pero al haber tanta demanda de estudiantes las notas de corte están subiendo como la espuma.

Aun así, la cantidad de fisioterapeutas que salen de las universidades cada año es desorbitada en relación a la oferta de empleo como veremos después.

Estudios de fisioterapia

 

Como ya hemos dicho los estudios en Francia duran 4 años (más uno) repartidos en dos ciclos. Las llamadas Unidades de aprendizaje de cada año son desarrolladas por la IFMK, lo que le otorga cierta homogeneidad a la carrera estudies en la ciudad que estudies. Cosa muy distinta en España, donde la ANECA y sus filtros no evitan la diversidad de planes de estudios que nos encontramos en cada universidad.
Un dato interesante es que el coste medio en un IFMK francés es de 3360 euros por año.
En una universidad privada española el coste medio oscila entre 6000 y 12000 euros al año y en la pública menos de 2000 euros de media por año según datos de 2017.
Para que os hagáis una idea el 40% de los nuevos diplomados franceses obtienen su titulo fuera de Francia. Lo habéis adivinado, somos su destino preferido.

Debido al ciclo de inmigración de estudiantes- emigración de trabajadores que generamos en España, existe una alta demanda de fisioterapeutas que quieren homologar su título español en Francia.

Es importante saber que este sencillo paso -según nos vendieron en el Plan Bolonia- no lo es tanto.
No existe en Francia la equivalencia automática entre diplomas extranjeros. ¿Y eso por qué? Hacen bien en no fiarse de títulos extranjeros. Ellos terminan la carrera con un año más en el bolsillo y bastantes más horas de prácticas que nosotros, con lo cual toca aportar todos esos créditos que nos faltan. En la mayoría de los casos llevando a cabo una serie de stages en Francia.
Por último una comisión de la región que hayas elegido encargada por la Direction Régionale de la Jeunesse, des Sports et de la Cohésion Sociale (DRDJSCS) dictaminará tu suerte.

Fisioterapeutas recién graduados

 

Salimos con nuestro título bajo el brazo y ¿qué nos encontramos?

La tasa de fisioterapeutas parados en Francia ronda el 0%. Sirva de ejemplo que hay centros sanitarios que pactan una financiación de los estudios a cambio de trabajar durante X años para ellos.

Todos los jóvenes diplomados quieren trabajar de liberal o autónomo porque se gana más dinero.

En un centro de reeducación o en un hospital el salario medio neto es de alrededor 1400-1600 euros al comienzo e irá aumentando según años de experiencia. Como autónomo el salario medio se establece entre 2500 y 5000 euros netos al mes.

En España el paro en fisioterapia sigue aumentando cada año. Según los últimos datos del INE, la tasa de paro es del 5,2%. Mas del 70% de los graduados trabaja en el sector privado frente al 15% “afortunado” que trabaja para la función pública.

Nada más salir de la universidad eres carne de cañon.
Si tuviéramos que poner un eslogan sería, ¡bienvenido al club del falso autónomo! Con tu horario y tus vacaciones marcadas por la empresa que no te contrata, sino que te utiliza.

No existe ningún convenio colectivo exclusivo de Fisioterapia en toda España de modo que encontramos salarios diferentes según en la comunidad donde trabajes.

 

Seguridad Social y Fisioterapia

En Francia el papel de la fisioterapia dentro de la seguridad social es realmente importante.
Recientemente se aprobó una ley que permite el acceso directo a la fisioterapia en casos de urgencia como por ejemplo esguinces agudos, con el objetivo de evitar saturar los servicios de urgencias hospitalarios. Pero ¿cómo funciona su sistema respecto a la fisioterapia?

Pues bien, el sistema está compuesto por dos actores principales: l’assurance maladie (seguridad social) y la complementaire santé (Mutua).
Estos dos organismos te reembolsan todos los gastos de salud (consultas, farmacia, análisis, pruebas de imagen, hospitalización, fisioterapia, etc).

Por supuesto los precios (razonables) vienen fijados de antemano. Ellos utilizan un sistema de cotación universal que sirve en toda Francia con pequeñas variaciones en algunos lugares. En la siguiente imagen podéis ver algunos ejemplos de cotaciones.

Lo habitual es que tu mutua pague el 30% de los gastos y la seguridad social te pague el 70% restante.
Existen casos en los que la seguridad social te cubre al 100%, por ejemplo: embarazo a partir del 6º mes, niños pequeños, afecciones de larga duración o crónicas, accidentes de trabajo, etc.
Problemas articulares, musculares, secuelas de un accidente de trabajo o doméstico, seguimiento tras una operación quirúrgica…Para todo ello el médico te prescribirá sesiones de fisioterapia sin titubeos.
Tú eliges la clínica de fisioterapia a la que acudir ya que prácticamente la totalidad de ellas tiene convenio con la seguridad social.

Como datos interesantes, un fisioterapeuta francés realiza de media 3022 sesiones por año, unas 14 sesiones al día pagadas por el Sistema. La lista de espera para el fisio es inferior a 4 dias dependiendo de la ciudad en la que estés.

Volvamos ahora a nuestro país.
Para qué nos vamos a engañar, la fisioterapia en la seguridad social es un desastre : listas de espera de años, asistencia de baja calidad, poquísimos fisioterapeutas en centros y hospitales, convenios con clínicas privadas inexistentes o mal pagadas…

El sistema funciona de la siguiente manera, la seguridad social te cubre al 100% el servicio de fisioterapia. Ésta debe realizarse en centros específicos u hospitales ya que no existen apenas convenios entre una clínica privada y la seguridad social.
En mas del 50% de las ocasiones, debes pasar por varios médicos especialistas (traumatólogo, rehabilitador o médico respiratorio) para que te prescriban fisioterapia con la pérdida de tiempo y dinero que ello conlleva.

 

Pero existe un problema peor y es que una vez pasada la primera barrera, la seguridad social no puede dar salida a toda la demanda de fisioterapia porque no puede permitirse un número de plazas que así lo garantizasen. Es decir, no hay fisios, váyase usted a la cola.

¿Resultados?

Podéis esperar tu dolor y tú el tiempo que sea necesario hasta que te llamen, puedes intentar acceder a fisioterapia mediante tu seguro privado o puedes pagarte de tu bolsillo las sesiones en la clínica que elijas.

Veamos la segunda opción.
Las compañías privadas establecen el precio de las sesiones de forma unilateral y fijan unos precios de risa. Ademas tienen un volumen de pacientes importante (casi todo lo que que la SS no puede tratar por falta de recursos).

Así pues, a parte de sus propios centros de rehabilitación, estas compañías realizan convenios con multitud de clínicas privadas (casi todas las que ignora la seguridad social) que se lanzan a la churriterapia como medio de supervivencia.

Si no has elegido ni la primera ni la segunda opción te tocará pagar de tu bolsillo las sesiones que necesites.
Y así veo yo el panorama…

Fuentes:
Ecoledudos.org
Eurostat
FFMKR.org
INE.es
IFMK.FR

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